| DE TURISMO EN EGIPTO | |
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Una de las comidas más típicas que puedes probar en cualquier casa de Egipto es, sin duda alguna, el Makroud. Aunque el origen de este pastel hay que buscarlo en la cocina tunecina, lo cierto es que se ha convertido también en toda una referencia en Egipto, ya que allí es muy típico que se tome cuando el sol aprieta acompañado de una fría limonada o de un té a la menta.
Este plato tradicional, estamos seguros, te encantará si alguna vez llegas a probarlo pero, para que no tengas que esperar a tu próximo viaje para hacerlo, desde Sobreegipto.com te facilitamos su receta (¡es muy fácil!) para que no te quedes con las ganas y puedas hacerlo tú mismo en casa… ¿a qué esperas? ¡Anímate!
Como único consejo decirte que, en total, el tiempo de preparación del plato te llevará en torno a unos 60 minutos así que tenlo en cuenta si quieres sorprender a tus invitados.

Ya hemos visto en artículos anteriores cómo los antiguos egipcios se preocupaban mucho por su aspecto externo; en este sentido, está comprobado cómo cuidaban su vestimenta y su piel, aplicándose diversos cosméticos, maquillaje e incluso yendo a salones de belleza.
Por todo ello, no ha de extrañarnos que la joyería tuviese también un papel fundamental a la hora de prepararse y de ornamentarse a uno mismo.
A este respecto cabe decir que los antiguos egipcios eran unos verdaderos apasionados del diseño y de la joyería en general, provocando una auténtica revolución en la industria de la época. Sabemos tanto de sus gustos y del proceso de orfebrería gracias a las tumbas, ya que la costumbre marcaba que el faraón debía de ser enterrado con el ajuar donde las joyas tenían un gran protagonismo.

En la orilla occidental del río Nilo, justo en frente de la antigua ciudad de Tebas, se encontraba la ciudad de Dyamet (conocida también por su nombre árabe: Medinet Habu); ésta se erigía como el verdadero centro administrativo y económico de la zona, así como uno de los primeros lugares asociado al culto del dios Amón dentro de la región tebana.
A este respecto en ella se localizaban algunos templos de gran interés, como los que os reseñamos a continuación:
Templo de Amón
Erigido por mandato de Thutmose III y la reina Hatshepsut, monarcas pertenecientes a la dinastía XVIII. En un primer momento se trataba de un templo de pequeñas dimensiones que, con el paso de los años y el discurrir de las sucesivas dinastías, fue modificándose y alterándose hasta llegar al período greco romano.

Entre todas las diosas que conforman la amplísima y variada mitología egipcia, desde Sobreegipto.com queremos dedicar el artículo de hoy a una que quizá no sea de las más conocidas entre el público en general: Seshat.
Deidad consagrada a la escritura y a la Historia, llamada “Señora de los libros” era también considerada por extensión como la protectora de las bibliotecas. Entre sus atributos se encontraba, asimismo, la medida del tiempo por lo que era también llamada “Señora del calendario y de la astronomía”. De igual modo, estaba vinculada a los arquitectos y a los constructores, es por ello por lo que estos la adoraban como “Señora de los constructores”.
Por lo que respecta a su iconografía, normalmente era representada con una estrella en la cabeza que estaba, a su vez, rematada con un arco y dos plumas (también podían ser dos cuernos puestos boca abajo). Portaba una paleta de escriba y un cálamo (una especie de caña para la escritura), una pequeña rana y una hoja de palmera. Iba vestida con una piel de leopardo.

Ya hemos visto en artículos anteriores que en el Antiguo Egipto el aspecto físico era tremendamente importante; por ello, los egipcios ocupaban buena parte de su tiempo en vestir correctamente, tener una piel y un cabello bonitos (el uso de las pelucas estaba enormemente extendido) y maquillarse.
A este respecto, uno de los complementos de maquillaje más utilizados era el kohl; de hecho, está demostrado que tanto hombres como mujeres se maquillaban los ojos de manera profusa, y siempre dándoles una cierta forma de almendra utilizando, según la época de la que estemos hablando o la estación del año, sombras de ojos de distintos colores y tipos.
Sin embargo, una constante que tenemos todos en la cabeza en lo que a maquillaje de ojos del antiguo Egipto se refiere es el kohl pero, ¿en qué consiste exactamente este cosmético?

El culto al cuerpo y la tiranía de la estética, tan presentes en nuestra sociedad moderna y occidental, parece que no son solo males contemporáneos, sino que algo de eso existía también ya en la Antigüedad y, como muestra de ello, un botón: basta con echar una mirada a algunos de los artículos de este blog para darse cuenta de que los antiguos egipcios vivían bastante preocupados por su aspecto físico.
El increíble despliegue de pelucas, espejos, perfumes, joyas, peines o vestidos da buena cuenta de todo ello. Además, los propios faraones consideraban su aspecto como algo extremadamente importante, intentando siempre aparecer ante su pueblo tanto luciendo sus mejores galas como preparándose haciendo diversos ejercicios o aplicándose un buen número de tratamientos. Ante esto, nadie debería sobresaltarse ante el hecho de que ya en aquella época existieran los salones de belleza.
Para más inri, lo más curioso de todo es que parece ser que los establecimientos no debían de ser muy diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en cualquier ciudad hoy en día ya que era a estos lugares a donde la gente acudía para acicalarse: cortarse el pelo, maquillarse o incluso arreglarse las uñas.

No hace falta ser Indiana Jones o pertrecharse de un buen mapa para descubrir los cafés que invaden la ciudad de El Cairo, son estos los que salen a nuestro encuentro a cada paso que damos, en cualquier calle, plaza o pasadizo. Y los hay de todo tipo, incluso aquellos que tan sólo admiten a clientela masculina, y en donde las horas muertes se pasan bebiendo café y fumando pipas de agua mientras se mantiene una animada conversación o se juega a alguno de los juegos de mesa más célebres, como por ejemplo el taula o el backgammon.
Todo ello hace que estos lugares sean el sitio ideal para ver pasar y conocer la vida de la ciudad más ajetreada de todo el continente africano. No obstante, si eres mujer no te asustes: en los cafés más famosos de la ciudad, como los que están situados en torno a la Plaza de Al Hussein, no es extraño ver a grupos de mujeres entre la clientela (si bien es verdad esto no es muy común en el resto de los bares de la ciudad).
Si deseas emprender la ruta que te lleve por los cafés más imprescindibles del Cairo obviamente debes de comenzar por el clásico Al Fishawi, situado en pleno zoco de Jan al Jalili y que también es conocido como El Café de los Espejos por tener sus paredes repletas de estos.

Si tienes planeadas unas vacaciones en Egipto y, a parte del turismo cultural obvio, no quieres dejar de lado el ocio y la diversión, no te preocupes: el país tiene una amplia oferta de vida nocturna que ofrecerte.
A este respecto, en el artículo de hoy queremos centrarnos en la gran variedad que ofrece la ciudad de Alejandría en cuanto a maneras de divertirse por las noches. No en vano, es esta una ciudad de gran éxito entre el turismo, lo que hace que cada año aumente considerablemente el número de visitantes que acuden a conocerla con sus vuelos Alejandría.
Sobre todo entre los viajeros más jóvenes, que buscan en el legendario enclave un punto donde disfrutar a tope de sus vacaciones dejando a un lado de este modo a la siempre cosmopolita ciudad de El Cairo.

La antigua ciudad de Tebas, capital del Antiguo Egipto durante el período del Imperio Nuevo, es hoy denominada Luxor, uno de los puntos más turísticos de todo Egipto. Se localiza en la orilla oriental del río Nilo, a una distancia que ronda los 200 kilómetros de Asuán (la conocida como “primera catarata”).
En la Antigüedad fue denominada por los griegos como “La ciudad de las cien puertas”, en alusión a la gran cantidad de las mismas que jalonaban sus murallas y, posteriormente, serían los árabes quienes la volvieron a rebautizar llamándola “La ciudad de los palacios”, haciendo referencia a los bellos edificios que la componían los cuales fueron interpretados por estos últimos como auténticos palacios.
En la actualidad, se considera a Luxor como la urbe de los grandes templos del Antiguo Egipto, por los de Luxor y Karnak, así como la que alberga las más famosas necrópolis de toda la ribera siendo, de este modo, el lugar escogido por los mismos faraones y demás personajes de la nobleza del Imperio Nuevo para su descanso eterno: nos estamos refiriendo al Valle de los Reyes y al Valle de las Reinas.

Todo parece indicar que, en el Antiguo Egipto, el sentido del olfato tenía una gran importancia llegando incluso a tal extremo que, para los egipcios, el placer venía transmitido por este sentido que se situaba muy por encima de los otros.
Este hecho se puede apreciar muy bien en los jeroglíficos donde, cada vez que encontramos una palabra o expresión que tenga que ver con el hecho de ser feliz aparece el icono de la “nariz”.
De la misma forma, la llegada de los dioses venía anunciada por un perfume dulcísimo, el conocido como “sudor divino” y es por ello por lo que también existía la creencia entre los egipcios de que estos recibían el soplo de vida proporcionado por las divinidades a través de la nariz.