La antigua ciudad de Djanet

Templo de Amon en Djanet

Las ruinas del templo de Amón

Muchos son los nombres con los que se conoce a este destino de Egipto. Para los antiguos, era Djanet; para los griegos, Tanis; para los habitantes actuales, San el-Hagar. Sin importar su denominación, este lugar cuenta con un sitio arqueológico de gran significado, ubicado en el Delta nororiental.

Djanet ganó gran relevancia durante las dinastías XXI y XXIII. En aquella época, se transformó en la capital del Bajo Egipto, porque los reyes que accedieron al trono eran originarios de aquella ciudad.

Hasta el siglo VI de nuestra era, fue un centro comercial y estratégico de Egipto, pero la crecida del lago Manzalah puso en peligro a sus habitantes, y éstos abandonaron el lugar. A mediados del siglo XIX, se desarrollaron las primeras excavaciones, y desde entonces no se ha dejado de trabajar en los yacimientos, que han demostrado ser una fuente inagotable de conocimiento acerca del antiguo Egipto.

La edificación más antigua de Djanet es un gran muro de ladrillos de barro, construido por Psusennes I para rodear el Templo de Amón. Data del siglo X antes de Cristo, y pertenece a la Dinastía XI.

El siguiente gran descubrimiento fue la necrópolis, en donde fue hallado el sarcófago de Sheshong II, en una tumba que llevaba el nombre de Psusennes, y que confundió a los expertos durante algún tiempo. El sarcófago de plata sólida tiene cabeza de halcón, y en su interior se encontró una máscara de oro macizo y un sinfín de joyas, también de oro.

En total, seis tumbas reales fueron halladas en Djanet. Dos de ellas pertenecen a faraones no identificados, y las otras cuatro correspondían a Amenemope, Osorkon II, Sheshong III y Psusennes I, que además de conservar en su interior el sarcófago de Sheshong II, albergaba el de Amenemope. Para sumar a la confusión, la tumba de Osorkon II contenía el sarcófago de Takelot II, como para que los arqueólogos no la tengan tan fácil.

Foto Vía: Cultura egipcia

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Categorias: Arte egipcio, Egipto



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