| DE TURISMO EN EGIPTO | |
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La tumba de Ramsés IV está ubicada a la entrada del Valle de los Reyes, en la ciudad de Luxor (antigua Tebas). Se trata del tercer recinto más grande de los que fueron excavados en esa zona, y del más grande de todos cuantos abren sus puertas al público.
Desde la lejanía se distingue la inmensa montaña de un apacible color blanco con una abertura de ingreso a sus pies. Su arquitectura sigue los lineamientos típicos de las tumbas de sus predecesores, con una escalera seguida de una rampa que descienden hasta alcanzar la entrada principal.
Ya en el interior, el primer pasillo está franqueado por un dintel con que exhibe la figura de Amón, con cabeza de cabra. En uno de los muros, se muestran las imágenes de Isis y de Neftis, diosa de la caza. Frente a ellas, las líneas de la Letanía de Ra. El segundo corredor fue decorado con magníficas escenas de seres del bajo mundo descriptos en la letanía.
Al final del camino, se alcanza la cámara mortuoria, que alberga el sarcófago de Ramsés IV. Allí puede verse aún el sarcófago exterior, hecho de granito rojo. Los muros a su alrededor muestran las imágenes del Libro de las Puertas, un texto sagrado del Nuevo Imperio que narra el viaje de los difuntos hacia el otro mundo.
Más allá, un corredor ilustra las escenas del Libro de las Cavernas, y a su vez se ramifica en tres nuevas cámaras, en donde pueden apreciarse pinturas que aluden al rey y a los elementos funerarios rituales.
Curiosamente, la momia de Ramsés IV fue hallada en la tumba de Amenhotep II, y se atribuye su ubicación a una medida de seguridad tomada por sus descendientes. Algo que resultó muy apropiado, ya que a través de la historia se produjeron numerosas irrupciones de forajidos que iban en busca de joyas.
Foto Vía: Universitat Tubingen
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