Hipatia de Alejandria, martir de la ciencia

Hipatia de Alejandria

Hacia mediados del siglo IV nacía en la ciudad de Alejandría una de las mujeres más destacadas de la tardía antigüedad occidental. Su nombre era Hipatia, que significa “la más grande”. En su época le hizo honor a su nombre; en el siglo XVIII su figura simbolizó la lucha entre cristianos y paganos, y en el Romanticismo la consideraron “la encarnación del espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita”.

No se conoce con exactitud cuándo nació Hipatia. Hija de un astrónomo y matemático de nombre Teón, se interesó por las ciencias exactas y creció bajo una educación griega, aunque en una ciudad egipcia dominada por romanos. Su belleza y su inteligencia la hicieron ganarse un lugar privilegiado en la Historia como la primera mujer científica de la que se tienen datos, fuentes y documentos.

Hipatia se destacó como astrónoma, filósofa y matemática e incluso inventora, a la que se le atribuyen la creación de instrumentos científicos como el astrolabio y el hidroscopio. Su pasión pro el conocimiento la llevó a viajar por Italia y Grecia, y asistir a la legendaria Escuela de Atenas, fundada por Platón. De regreso a su Alejandría natal, transformó su porpia casa en una escuela y dictó clases de Matemáticas, Astronomía, Filosofía y Mecánica a aristócratas y poderosos, como el obispo de Ptolemaida, el filósofo Sinesio de Cirene y Orestes, luego prefecto imperial de Egipto.

Como científica, también se dedicó a escribir, aunque no se conservaron sus obras, pero se las conocen gracias a sus discípulos. El Comentario a la Aritmética de Diofanto de Alejandría, el Canón Astronómico y Comentario a las Secciones Conicas de Apolonio de Perga son los más famosos. Asimismo colaboró con los escritos de su padre conocidos como los Trece libros de Comentarios del Almagesto de Tolomeo. En uno de ellos Hipatia comentó sus teorías heliocentrismo, anticipándose más de mil años a Copérnico e incluso quizás influyéndolo.

Los grandes conocimientos de Hipatia le hicieron ganar el puesto de directora de la Escuela neoplatónica de Alejandría, lo que consolidó su reconocido y admirado nombre. Sin embargo, pasaría a la historia no solo por su brillante vida, sino además por su trágica muerte. Fiel a su tradición pagana, se rehusó a convertirse al cristianismo en una época donde el catolicismo era la nueva religión del Estado.

En la cuaresma del año 415, un grupo de cristianos la encontró en el centro de la ciudad, “la arrancaron de su carruaje; la dejaron totalmente desnuda; le masajearon la piel y las carnes, hasta que el aliento dejó su cuerpo; descuartizaron su cuerpo”. Desde entonces, el nombre de Hipatía cobró un carácter mitológico, sobre todo desde el siglo XVIII con la Ilustración, que la consideró una “mártir de la ciencia”. Sin embargo, se cree que su asesinato está relacionado a una lucha de poderes entre el prefecto Orestes y el patriarca Cirilo, pues Hipatía era una amiga influyente sobre el primero.

La figura de Hipatia fue recordada no sólo como símbolo de la ciencia moderna, sino también como el último estandarte del pensamiento lógico antes de que el mundo occidental se cubriera de las sombras del oscurantismo medieval, idea claramente romántica que utilizó el mito de esta gran mujer –entre otros- para arraigarse en nuestra cultura.

Foto vía: wikimedia

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Categorias: Historia de Egipto



Comentarios (1)

  1. johan dice:

    El fanatismo religioso siempre es y ha sido, la piedra en el camino para el desarrollo de la ciencia.

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