| DE TURISMO EN EGIPTO | |
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El paisaje árido y montañoso de Egipto alberga una exótica diversidad de especies. La historia que recorre sus valles y senderos, su tan rica y antigua cultura, hacen de esta mítica tierra un lugar atractivo, llamativo y con mucho por descubrir, aunque cuando sean numerosos los viajes que hasta aquí se realicen.
Si pretendemos escalar, pasear por la arena o explorar los paisajes y terrenos naturales sorprendentemente variados, es necesario tener en cuenta los sitios indicados y apropiados para desarrollar esta clase de actividades.
Los exuberantes y verdes oasis del Desierto Occidental de Bahariya, Farafra y Dakhla se encuentran repletos de joyas históricas que datan de las dinastías faraónicas, grecorromanas e islámicas. El escenario perfecto para un turista lleno de curiosidad que desea remontarse al pasado, aunque sea por un momento.
Aquellos que prefieren los espacios abiertos, tienen la opción de recorrer el Gran Mar de Arena del Sahara o en todo caso, si se busca una experiencia más atrevida, las cimas montañosas de la Península del Sinaí o de Jebel Uweinet se transforman en el sitio indicado.
Los aficionados a la ornitología (parte de la zoología que trata de las aves), pueden complementar el turismo con esta singular practica, puesto que las aves siempre han ocupado un lugar preferente en la cultura egipcia, tanto en la esfera sagrada como en la profana. Los dioses con cabeza de halcón y buitre, los espléndidos frisos de los Gansos de Meidum, o el ave Benu con apariencia de garza, son algunos ejemplos que se pueden identificar en numerosas pinturas murales, relieves u objetos.
Alrededor de 150 especies nativas de aves viven durante todo el año en Egipto y otras 280 migran a las fértiles riberas del Nilo desde sus hogares de invierno.
En conclusión, y gracias a nuevas medidas de protección y conservación del medio ambiente, los parques nacionales de Egipto son una delicia para los observadores de aves, desde las garzas y flamencos del Lago Bardawil hasta los abejarucos de mejillas azules de Wadi Natrun, y desde las aves cantoras del exuberante valle del Nilo hasta las águilas del Parque Nacional Ras Mohammed.
En fin, se trata de una serie de actividades que integran un amplio programa que por supuesto, solo lo podremos realizar si nos atrevemos a habitar en una tienda a orillas del Nilo, bajo la sombra de las pirámides y el cielo nocturno, claro, con el equipo apropiado para esta clase de desafíos. Una experiencia sin igual e inolvidable que vale la pena afrontar.
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