La Tumba de Iqer el Arquero, en Luxor

La Tumba de Iqer el Arquero en Dra Abu el-Naga, Luxor

La Tumba de Iqer el Arquero fue descubierta hace unos tres años por un equipo de arqueólogos españoles, dirigidos por José Manuel Galán; se trata de un hallazgo sorprendente y poco corriente, ya que pocas veces se hallan tumbas tan antiguas y donde el enterramiento se conserve intacto. La tumba pertenece a la 11ª Dinastía, en la necrópolis de Dra Abu el-Naga, en la orilla oeste de Luxor.

El ataúd se encontraba bajo dos grandes arcos y tres bastones largos y lleva inscrito el nombre del difunto en escritura jeroglífica, -Iqer, el excelente-, el cual contenía el cuerpo momificado del guerrero.

Junto a la cabecera del ataúd se hallaba también una vasija de cerámica y cinco flechas clavadas en la tierra, las cuales conservaban la mayoría de ellas,  las plumas en el extremo trasero, junto a la zona donde se encaja la cuerda del arco. Junto a las flechas aparecieron también una colección de cinco vasos de la 11ª y 12ª dinastía.

Los signos jeroglíficos se encontraban pintados de colores, con un estilo algo primitivo, incluso infantil, como se puede apreciar en la lechuza  y las serpientes, las cuales fueron dibujadas con una simpática sonrisa. Cabe decir que el ataúd era de madera pintada en rojo y decorado con una inscripción alrededor de sus cuatro lados; se pueden ver dibujos de Iqer presentando ofrendas a la diosa Hathor, la señora de los cielos. Si bien estaba muy bien conservado, hay que decir que su su base,  sufrió los daños de las termitas, pero fue consolidado y restaurado antes de ser retirado de la tumba.

Hay que resaltar que las tumbas que se encuentran, normalmente, han sido visitadas por la familia del difunto, para recuperar las joyas y los objetos de valor, o por saqueadores profesionales del siglo XIX, que provocaban  grandes daños en ellas, pero a excepción del resto,  la Tumba de Iqer se halla intacta.

El arquero Iqer, fue enterrado con sus arcos y flechas y sirve para documentar estos años de conflicto, ya que  refleja una sociedad compleja, guerrera, a la vez que sofisticada,  intelectual y religiosa. La importancia del este hallazgo se encontraba en que la dinastía XI fue un periodo de la historia de Egipto que se conoce muy poco, ya que en ese momento se produjo una guerra civil, que precedió a la unificación política del Alto y Bajo Egipto bajo un sólo monarca: Montuhotep.

Foto Vía: antiguaymedieval

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