Los dioses primarios Peteese y Pihor

Templo de Dendur

En muchas ocasiones los egipcios divinizaban a personas reales, de carne y hueso, tras su muerte. Muchas veces eran faraones que tras su vida, llena de victorias, habían adquirido esta divinización. Alguna vez que otra nos hemos encontrado con casos extraños como el de Micerino, que fue divinizado en vida, pero normalmente solían ser personas importantes una vez muertas.

El caso de Peteese y Pihor es un tanto extraño, pues lo cierto es que poco se sabe de ellos. Existen teorías de que su divinización tiene que ver con la triste coincidencia de su muerte con la de Osiris.

Al parecer, estos dos hermanos vivían en el área de Dendur y, sin saber la causa, perecieron ahogados en el Nilo. La muerte en sí no constituiría un caso excepcional. Nada raro que no pasara todos los años en el Antiguo Egipto.

No obstante, los dos hermanos, por alguna razón que aun no se ha descubierto, saltaron del anonimato y fueron identificados con la muerte de Osiris en las aguas del Nilo, lanzado y ahogado por su propio hermano Seth.

Con el tiempo, se ha barajado la posibilidad de que estos fueran los hijos de Kuper, un jefe nubio durante la Dinastía 26.

Octavio Augusto construiría en la orilla oeste de Dendur, un modesto templo dedicado a la diosa Isas. Un templo en el que los relieves mostraban parte de la historia de Peteese y Pihor, nuevos dioses que hacían ofrendas a su superior, la diosa Isis.

Este pequeño templo sería desmantelado en 1963, con el único fin de salvarlo de las crecientes aguas del lago Nasser. Así, los 642 bloques del mismo se conservaron en la isla de Elefantina.

Finalmente, el templo sería donado a los Estados Unidos por la República Árabe de Egipto, allá en 1965, siendo llevado en barco directamente hasta Nueva York y cedido al Metropolitan Museum of Art en 1967.

Foto vía: p_a_h

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Categorias: Mitologia egipcia



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