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Dendera, nacimiento divino y curacion

Dendera es una ciudad situada 60 kilómetros al norte de Luxor, sobre la ribera occidental del Nilo. Allí se encuentra el templo de Hathor, una estructura tolemaica que guarda huellas datadas en las primeras dinastías y marcas que llegan hasta la era cristiana.

Entre otras cosas, este templo es famoso por poseer la sala del nacimiento más antigua conocida en Egipto. Estos lugares sagrados fueron en algún momento testigos de rituales cargados de una fuerte religiosidad y los mitos que guardan son hoy admirados por amantes de la egiptología de todo el mundo.

Mammisi de Nectanebo I

Mammisi es un término arquitectónico cuyo autor, Jean-François Champollion, acuñó en el siglo XIX para denominar a las casas del nacimiento divino. El templo de Hathor, en Dendera, cuenta con dos de estas construcciones, ubicadas a la derecha en el recinto sagrado que fue rodeado por muros de ladrillos de barro.

Uno de los mamissi es de estilo romano y fue construido por Augusto. Sus paredes exteriores se conservan magníficamente y muestran imágenes del divino nacimiento y de la infancia de Horus, cuyos ritos se celebraban para legitimar la descendencia divina del faraón. En algunas columnas se retrata a Bes, dios protector de las mujeres durante el parto. Su apariencia grotesca alejaba a los espíritus malignos durante el nacimiento.

Un mamissi más antiguo, situado al sur del primero, fue edificado por Nectanebo I y los ritos egipcios indicaban que allí la diosa Hathor daba a luz al joven Ihy, hijo de Horus, que representaba la fase juvenil de los dioses creadores en general. Los muros de la sala mayor muestran a los dioses tolemaicos haciendo ofrendas a la diosa.

Entre ambos mamissi se erige una basílica cristiana datada en el siglo V. Se trata de un excelente ejemplo de temprana arquitectura copta. A su lado se encuentran los restos de un “sanatorio”, del cual se cree es el único aún existente. A su alrededor hay asientos en donde los enfermos esperaban para ser curados por los sacerdotes y una estatua guarda una inscripción que indica que el agua era derramada sobre textos mágicos grabados en imágenes divinas, lo cual la transformaba en agua bendita y la hacía capaz de curar todo tipo de afecciones. Las vasijas utilizadas para recoger el agua bendita aún se conservan.

Foto Vía: eriding.net