Arte egipcio, conceptos fundamentales

Arte egipcio

Egipto supo sobresalir en la historia de la humanidad, no sólo por sus sorprendentes arquitecturas, sino también con sus artes figurativas. Estas demuestran el avance de una civilización enriquecida por su ciencia y su cultura, donde la vida mundana y el más allá se combinan en imágenes que luego de miles de años siguen sorprendiendo. ¿Cómo trabajaban los artesanos egipcios?…

Aquí les presente una breve reseña de los conceptos fundamentales que entraban en juego a la hora de pintar una tumba, tallar una estela o realizar una escultura.

Las artes figurativas egipcias se caracterizan por presentar una notable homogeneidad estilística, donde ciertos elementales de la representación se mantienen constantes. Sin embargo, esto no implica la ausencia de modificaciones a través del tiempo ni la ruptura de cánones tradicionales en determinadas épocas. Básicamente, los egipcios creían en dos dimensiones fundamentales del tiempo profundamente relacionadas: una eterna, reino de los dioses y a la cual se accedía por la muerte; otra “normal”, vinculada con los ciclos de la Naturaleza.

El sentido de eternidad se manifestaba, por ejemplo, en el trayecto que se cumplía en el templo, el cual, luego de pasar entre las dos montañas del horizonte y atravesar las salas con pilares papiriformes (alusión al papiro primordial existente antes de la creación de la luz), culminaba en el sancta santorum donde el dios cumplía su labor creadora cada amanecer.

El mundo simbólico del arte expresa estas ideas. La escultura, el relieve y la pintura, ubicados en templos y tubas, muestran los rituales que enlazan el tiempo “normal” con la eternidad y, ante el temor de producir efectos desastrosos en la organización cósmica, se realizan escasas modificaciones en los elementos básicos de la representación.

El estilo tuvo como centro a Menfis, capital política y administrativa. Con la dinastía III, la tradición menfita fue desarrollada por artistas vinculados con la monarquía y a grupos relacionados con ella (“arte privado”). Las artes figurativas muestran imágenes solemnes, representativas y estilizadas, construidas a través de un “realismo conceptual”, fiel a la idea que se tiene del hombre, la naturaleza y de las cosas más que a los diversos aspectos que de ella capta el ojo, renunciando al ilusionismo que sugiere lo transitorio y lo individual por medio del particularismo y los escorzos.

Las representaciones en el relieve y la pintura se desarrollan sobre el plano y aparece regida por las leyes del marco y de simetría, y en su composición se incluyen elementos rítmicos, tales como la repetición, la progresión y la alternancia. La búsqueda de lo esencial en esta imagen llevó a concebir la figura humana presentando su cabeza de perfil, con el ojo dibujado frontalmente; el tórax de frente; las vistas internas de sus extremidades inferiores; y la pierna y el brazo, que se adelantan, como los más alejados del espectador.

Para figurar a los animales, los elementos de la naturaleza y los objetos de uso se prefieren las vistas laterales, o en el caso de los últimos determinadas construcciones frontales. Las figuras se ubican sobre una línea de apoyo, que pueden repetirse, denominándose “registros”. La ausencia de volumen concuerda con el uso de la superposición para indicar las relaciones de distancia, las cuales están subordinadas a la representación jerárquica, que hace que los dioses, reyes o propietarios de las tumbas tengan mayor tamaño que sus acompañantes.

En las realizaciones de bajorelieves, las figuras se obtienen por medio de incisiones en el plano. El altorrelieve fue excepcional, considerando a las figuras más como estatuas adosadas a un muro.

Las labores pictóricas se iniciaban extendiendo sobre el dibujo inicial una delgada capa de pintura que actuaba como color de fondo y luego se aplicaban los tonos establecidos para cada elemento. El color de fondo fue variando: gris azulado a principios de la Dinastía XVIII, y blanco hacia su finalización; mientras que el amarillo fue preferido por los ramésidas (Dinastía XIX y XX). Las carnaciones se pintaban primero, luego los vestidos y los peinados y, por último, se retocaban los contornos.

Las esculturas labradas en la roca o realizadas en madera deben ser consideradas en relación con la arquitectura para la cual se destinaban. El primer paso era la traza sobre el bloque de una cuadricula que permitía, en las dos superficies laterales, representar los respectivos perfiles y, en el plano delantero, la visión frontal; luego el trabajo sobre el material permitía coordinar los diferentes lados de la imagen.

Esta manera de concebir la labor escultórica llevaba a construir el volumen a partir de planos y no desde el propio volumen. Para las esculturas de madera, en un país donde no eran comunes los árboles de gran porte, se utilizaba el ensamblaje que se ocultaba con una capa de yeso al concluirse la realización.

Hay mucho para decir acerca de las artes egipcias, pero con estos conceptos fundamentales podemos comprender un poco más la manera de trabajar de estos increíbles artesanos de la antigüedad.

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Categorias: Historia de Egipto




Comentarios (3)

  1. matias dice:

    les keria decir q’ la proxima aver si pueden es poner como era utilizada la figura humana de egipto x q’ en su pagina no hay nada de lo q’ busco

  2. FARAON dice:

    PUES ESTO NO ME SIRVE DE MUCHA AYUDA PERO QUE LE VOY HACER

  3. kito dice:

    son todos gatos giles

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