Rahotep y Nefret, retratos del pasado

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Con una altura de 120 cm., estas esculturas proceden de la mastaba de Rahotep en Meidum y datan de la etapa de transición entre la III y la IV dinastías. Sin duda, uno de los grupos escultóricos más interesantes del arte del Antiguo Egipto.

Se trata de los retratos de Rahotep y Nefret que fueron encontrados en una mastaba de Meidum, cerca de la pirámide romboidal de Snefru. Realizadas en caliza, un material muy frecuente en ese entonces, y fácil de trabajar; lo que más sorprender es su magnífico estado de conservación, la policromía ha llegado intacta hasta nuestros días.

Ambos retratos son estatuas-bloques sedentes. Los rasgos están lo suficientemente definidos para considerarlos retratos, si bien manteniendo algunas características arcaizantes (como las formas pesadas y rotundas de los tobillos), representan la clase burocrática del Estado egipcio.

Rahotep fue un alto funcionario entre el final de la tercera y principio de la IV Dinastías, quizás hijo de Snefru, según los títulos hallados sobre la «falsa puerta” de su mastaba, que lo nombran “Hijo físico del Rey” (hijo verdadero de su cuerpo). Sin embargo se cree que podía ser hijo de Huni, último Rey de la III Dinastía, dado que en ocasiones se daba el título honorífico de hijo a nietos y biznietos. Pero el apelativo “físico” hace pensar que realmente fuera príncipe hijo de Snefru.

Rahotep, muy pronto se incorporó a la vida cortesana, en la que desempeñó importantes funciones. Seguramente fue uno de los sacerdotes dedicados a la conservación del arma sagrada (“Arpón Occidental”) y tendría a su cargo las tareas peculiares al culto, la custodia y uso ritual de la misma. Contrajo matrimonio con Nefret , que ostentaba, entre otros, el título de «Conocida del Rey», lo que implicaba estar entre los más próximos al Faraón.

Cruzando los brazos bajo el pecho y siguiendo la moda del momento, Nefret aparece envuelta en una túnica blanca que deja ver una anatomía cuidada pero sintética, tocada además con la típica peluca egipcia. Por su parte, en Rahotep los brazos aparecen ligeramente separados del cuerpo, sus músculos más marcados y el color que da vida a la piel es más oscuro que en la figura femenina.

Algunos detalles, como las joyas que adornan a Nefret, muestran formas más evolucionadas que se desarrollaran durante la Dinastía IV. Los nombres y títulos aparecen inscritos en las losas de piedra que forman los respaldos de sus asientos; inscripciones reproducidas en una caligrafía elegante y muy definida.

Rahotep construyó su mastaba en Meidum, descubierta en 1871, al nordeste de la tumba de su hermano Nefermaat. En ella apareció este famoso grupo escultórico esculpido en dos bloques independientes, hoy expuestas en el Museo de El Cairo.

Foto vía: wesheb.tdonnelly.org

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Categorias: Egipto, Historia de Egipto




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