Mitología y turismo, la creación según los egipcios

Representación de la creación según la mitología egipcia

Viajar a Egipto es un doble desafío: por un lado, el reto es conocer su actualidad, su vida tal y como transcurre en la calle en nuestros días, y aprender a apreciar la hospitalidad y las tradiciones de sus habitantes. Por otro, el Antiguo Egipto está siempre presente en este país, que debe la mayor parte del movimiento turístico a la herencia de los milenarios que reinaron sobre el Nilo.

Para ellos, el mundo y sus orígenes tenían una explicación mitológica, como para tantos otros pueblos, y conocerla es una buena manera de ir adentrándonos en las creencias y la cultura antiguas. El mito de la creación inicia, entonces, con el despertar del dios Nun.

En el principio del universo, sólo existía el durmiente dios Nun, que reposaba en un sopor eterno. Asociado con el agua, esta deidad comenzó a crear al momento mismo de salir de su sueño. Así, fertilizó la tierra e hizo surgir los oasis de Egipto, el Nilo y los mares que tocan sus costas.

Pero la creación de Nun no estaba completa: faltaba la luz. De modo que, de una flor de loto que vagaba a la deriva en el curso del Nilo, nació Ra, el dios del Sol. Éste fue un dios primordial del imperio antiguo, fuertemente ligado a los faraones, de quienes se decía que eran su reencarnación.

La mitología egipcia y sus deidades se fundían con la realidad en el imperio para dar bases al poder de sus gobernantes, quienes, como representación de los dioses, eran soberanos indiscutidos del reino, y por tanto venerados y merecedores de todo tipo de templos y monumentos imponentes.

Es esto en buena medida lo que nos atrae de Egipto: la magia, el desmedido poder volcado en obras arquitectónicas fastuosas y los misterios que envuelven a una civilización que vivió hace miles de años.

Foto Vía: Amigos de la Egiptología

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Categorias: Historia de Egipto




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