El Valle de Agabat

El Valle de Agabat

El Valle de Agabat es un lugar de belleza mágica, de esos a los que nos tiene acostumbrado el desierto egipcio. Se encuentra en la ruta entre los oasis de Bahariya y de Farafra, cerca del Monte de Cristal y del Desierto Blanco, con quien comparte sus inconfundibles acantilados.

La característica que distingue a este valle es el contraste entre las grandes rocas de un impactante color blanco y la arena dorada que las rodea. El paisaje es único y conmueve por su belleza y particularidad, ya que difícilmente pueda uno imaginarse otro sitio así en todo el mundo.

Y ese es uno de los maravillosos atractivos que podamos encontrar en nuestros viajes a Egipto, en especial en lugares como éste. Que la mística y el encanto que despliega el desierto, en un mar de arena que va más allá de la línea del horizonte, nos hacen sentir pequeños y eternamente azorados ante la grandeza y fastuosidad de la naturaleza.

En general, todo viaje al Valle de Agabat conviene iniciarlo desde el Monte de Cristal, en excursiones con camellos o incluso a pie. La distancia es de unos 10 kilómetros y no resulta para nada recomendable recorrerla en vehículos motorizados, porque las arenas de esta región son capaces de hacerles imposible el paso.

Desde allí, los tours tienen una infinidad de opciones para elegir entre distintos lugares con fuentes termales, al este de la carretera. La más cercana es Bir Regwa, un centro ubicado a 33 kilómetros de Farafra.

Siguiendo la ruta, pasando el Valle de Hinnis, se llega a la depresión conocida como Ain al-Wadi. Allí, las arenas doradas son hogar de altas palmas. Más adelante se encuentra el antiguo pozo de agua de Ain Hadra, una postal imperdible de la desolación y belleza que caracteriza a esta zona: una palma se erige solitaria sobre una colina rodeada de cerámicas pertenecientes a los tiempos romanos, coptos y medievales.

Foto Vía: Golden Valley Safari

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Categorias: Egipto




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