Ptah, el dador de vida

Ptah, mitologia egipcia

El dios Ptah fue uno de los más importantes para los antiguos egipcios. Patrón de la ciudad de Menfis, capital de Reino Antiguo, se lo consideraba dios creador, “el que daba vida”; el “maestro constructor”, inventor de la albañilería y patrón de los arquitectos y artesanos.

A Ptah se lo representaba como una momia con una barba, un casco en la cabeza, collar en su cuello y un cetro en sus manos. Ataviado de este modo, aparece sobre un pedestal que representa a Maat, el orden cósmico, para igualar en estatura a los demás dioses.

La leyenda dice que Ptah surgió del caos primordial y creó el universo con su corazón (que simbolizaba el pensamiento y estaba asociado a Horus), su lengua que daba la vida (relacionadas con el dios escriba Toth) y el concepto del orden cósmico (Maat). Todos estos formaban parte de Ptah, quien además creó a los dioses y estableció las ciudades para que sean adorados, incluso sus templos y ofrendas.

El ba de Ptah, es decir, el principio inmaterial capaz de reanimar el cadáver, de hacerlo “salir a la luz” bajo cualquier forma, se representaba en el toro sagrado Apis, oráculo de Ptah asociado a la fertilidad de la tierra. Como dios creador, Ptah era también patrono de los artesanos, escultores, orfebres, herreros y artesanos. Se creía que él le había enseñado las técnicas de albañilería al hombre, por esta razón los arquitectos reales solían ser sacerdotes suyos. También se creía que había creado la ceremonia de apertura de la boca, un ritual funerario que consistía en tocar con una serie de instrumentos la boca de de estatuas o ataúdes de los difuntos para permitirle a sus espíritus volver a comer, beber, andar y respirar.

Ptah tenía como esposa a Sejmet, la diosa de cabeza de leona, o a Bastet, de cabeza de gato. Sus hijos fueron Nefertem, Maahes e Imhotep, el famoso arquitecto del Reino Antiguo que creó de la primera pirámide, luego convertido en dios. El culto a Ptah fue tan profundo que a lo largo de los siglos, las transformaciones políticas y religiosas en Egipto no cambiaron ni al dios ni a los devotos. Ptah fue una de las pocas divinidades que no fue asociada con Ra, y se le consideró como el tercer dios más importantes del panteón egipcio.

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