Conociendo los colosos de Memnon

Hoy, en nuestro paseo por Luxor, descubrimos los colosos de Memnón. Las dos gigantescas estatuas de piedra del faraón Amenhotep III, situadas al oeste de la ciudad egipcia (cerca de Medinet Habu), representan al monarca sentado. Y, al verlas cerca, la verdad es que nos imponen.

Los colosos se encuentran en la ribera occidental del Nilo, al sur de las grandes necrópolis Tebanas. Sorprende ver sus enormes manos reposando en sus rodillas y su mirada dirigiéndose hacia el Este, en dirección al río Nilo y al Sol naciente. A su lado, dos figuras de menor tamaño, situadas junto al trono, representan a su esposa Tiy y a su madre.

Las dos enormes estatuas gemelas, esculpidas en grandes bloques de cuarcita traídos especialmente desde Giza, se encuentran en asombroso estado de conservación. En total, si incluimos las bases de piedra sobre las que se sustentan, las estatuas tienen una altura de dieciocho metros.

Cuando uno los ve de cerca, los colosos no parecen en sí tan colosales. Aún sabiendo que representan la magnificencia de Amenhotep, parecen acordes con el resto de elementos de su entorno. Hasta tal punto, que hacen sentir al visitante que ellos son los normales y el observador es un enano.

Cuenta la historia que la función original de los colosos fue la de presidir la entrada al complejo funerario de Amenhotep III (un inmenso centro de culto, construido en vida del faraón, en el que se le adoraba como al dios en la tierra). En aquellos días, el complejo del templo era el mayor y más espectacular de todo Egipto. Ocupaba un total de 35 hectáreas. Incluso el Templo de Karnak era menor que el conjunto funerario de Amenhotep.

Una curiosidad. El rumor de que una de las estatuas canta, no se produce por otra cosa que por el cambio de temperatura. Así, al comienzo del día, el calor provoca la evaporación del agua, que al salir por las fisuras del coloso producía el peculiar sonido. Por cierto, el nombre se lo pusieron los griegos, en honor a uno de los héroes de la guerra de Troya.

Ahora que hemos hecho algo de historia, estás preparado para ponerte cara a cara con una de estas enormes estatuas. Verás como te quedas, nunca mejor dicho, de piedra.

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Categorias: Turismo por Luxor




Comentarios (1)

  1. al ver esas rocas gigantes uno se siente como atraidos a montarse sobre ella para dar ordenes!!!! xd

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