El arte egipcio en el mundo, Museo del Louvre

Museo del Louvre

El arte egipcio ya no solo podemos encontrarlo en el país del Nilo. Templos, estatuas, pinturas sarcófagos y tesoros han viajado desde allí a museos y rincones de todo el mundo para que podamos verlo sin necesidad de viajar a la cuna de aquella civilización. A lo largo de una serie de post, vamos a intentar descubrirte los mejores lugares donde disfrutar del arte egipcio sin salir de Europa.

Si tienes pensado un viaje a París dentro de poco, y eres aficionado a la egiptología, no dejes de pasar por el Museo del Louvre, que se encuentra en el centro de París, detrás de la conocidísima Plaza de la Concorde. Se puede acceder a él por la explanada de las Tullerías y el arco del Carrusel, o por la famosa Rue Rivoli. La gran pirámide de cristal domina el patio central, dando acceso a las diferentes partes del museo de manera cómoda y funcional.

Para llegar al departamento egipcio del museo conviene seguir la dirección de Sully, pasando por resto de las murallas de la fortaleza antigua. La última remodelación divide la colección egipcia en dos pisos. Se entra en la entreplanta por la cripta de esfinges y una sala de recepción que constituye una exposición temática.

Esta zona temática nos ofrece una exposición perfectamente ambientada que nos acerca a la vida de los antiguos egipcios. Por ejemplo, en los trabajos del campo disfrutamos de una pequeña tumba tebana (colección Salt), cuyo dueño, Unsu, vivió seguramente en el reinado de Thutmose III. En ella admiramos al trabajador pueblo egipcio realizando todas las labores agrícolas: el arado, la siembra y la siega, y el transporte del grano.

La sala 8 trata de reconstruir una vivienda repartiendo en ambientes bien definidos los enseres que posee el museo. Los egipcios utilizaban pocos muebles, la mayoría dormía sobre esterillas, no tenían armarios y guardaban sus pertenencias en cestos, arcas o cajitas de múltiples formas. En algunas casas y en el Palacio Norte de Amarna quedan restos de vasares que servían para depositar la vajilla y los alimentos que se iban a servir de inmediato en comedores o salas de recepción.

Por último, la cripta de Osiris comprende todo lo que los egipcios consideraban necesario para alcanzar la soñada eternidad. Sarcófagos, vasos canopos, ushebtis, amuletos y todas aquellas pertenencias que les aseguraban una vida feliz. Y todo, sin volar a Egipto, en un viaje de 48 horas a la capital francesa.

Imprimir

Etiquetas: ,

Categorias: Historia de Egipto




Comments are closed.