Dush, en el Desierto Occidental de Egipto

Templo de Dush

Dush se halla en el Desierto del Sahara, a más de cien kilómetros de Kharga y a muy pocos kilómetros de Baris; en la antigüedad la actual Dush, conformaba la antigua ciudad fronteriza de Kysis, ubicada en una estratégica colina, donde se encuentra una fortaleza.

Numerosos restos cerámicos cubren el lugar, en el que se alzan dos templos e arenisca y un gran número de cementerios, que han sido excavados por el Instituto Francés de Arqueología Oriental, situado en la colina.

Probablemente la ciudad existió con anterioridad a la época Ptolemaíca, data posiblemente del siglo III y era una ciudad de gran importancia y llena de bullicio, por el comercio de los mercaderes, que atravesaban la ciudad en todas direcciones con sus caravanas. Se trataba de una rica ciudad, cuyas necesidades cotidianas, eran suministradas, por joyeros, ceramistas y artesanos en general y donde existía un colegio, un lupanar y una casa de juegos, que ofrecían buena comida y vino para los soldados.

La agricultura y la ganadería producía carne y grano, este último exportado a otras regiones del oasis del Valle del Nilo, la ciudad fue abandonada en el siglo V. La fortaleza romana data de la época Ptolemaíca y se alza en la colina, a dos kilómetros de  la ciudad de Dush, sus muros están en ruinas y cuentan con una altura de 6 a 12 metros de altura, formando un espacio rectangular; el interior de la fortaleza se halla llena de barracones, a una profundidad de unos seis niveles.

Templo de Dush

Dush

Al lado de la fortaleza se encuentran los restos del templo más importante de los dos existentes y que está construido en piedra arenisca,  en su origen estaba dedicado a Osiris -transformado en Serapis por los griegos- y a la diosa Isis.

Posee una monumental puerta de piedra, que da acceso al interior del templo, un patio de cinco columnas  y un pilono, que aparece al norte. La parte principal consta de una sala hipóstila con cuatro columnas muy estilizadas, una escalera que sube al tejado, una mesa de ofrendas y un santuario abovedado.

En el lado occidental de la colina, se alza el segundo templo, al que se llega cruzando más de doscientos metros de fragmentos cerámicos, es de adobe y posee pequeñas cámaras, dotadas de cubiertas abovedadas. Desde la base de la colina hasta la pendiente, se halla el cementerio romano con tumbas sin decorar, que data de la época Ptolemaíca.

Foto 1 Vía: Paula Coelho

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Categorias: Antiguas ciudades




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