Los perfumes del antiguo Egipto

Artesanos del perfume en el Antiguo Egipto

En el antiguo Egipto existía el mito de la creación del loto, en el cual se relataba que esta flor emerge de las aguas de Nun trayendo su agradable perfume. Muchas deidades estaban relacionadas con esta flor, sobre todo Nefertem, estrechamente ligada al loto azul, un símbolo de la vida y la inmortalidad.

Antagónicamente a la rica historia de aromas agradables que posee Egipto, en la antigüedad las ciudades de este país olían realmente muy mal, no solo por los humos de las cocinas alimentadas a estiércol seco, sino por los vertederos, los desechos de animales y excrementos humanos. Las personas también eran malolientes, por el clima caluroso del desierto, muy a pesar de que los egipcios se caracterizaban por tener costumbres de higiene bastante rigurosas.

Es por ello que los antiguos egipcios tenían una especial predilección por los agradables y florales aromas de la multitud de esencias que producían con gran destreza. Los ingredientes con los que elaboraban los perfumes en la antigüedad eran cosechados a orillas del Nilo, como otros provenían del mercado de importación, sobre todo de Punt, una región cercana al Cuerno de África que proveía a los maestros perfumistas de antaño, de maderas aromáticas, incienso y mirra

La mirra era obtenida de unos arbustos nativos del sur de Arabia y África oriental, los cuales no podían cultivar en Egipto por lo que necesitaban conseguirlos mediante la importación; el incienso que usaban en aquél entonces era de tres tipos distintos ihmut , sonter, incienso verde e incienso blanco; las flores nativas eran el loto y lirio blanco, mientras que importaban el jazmín de la India y el narciso.

Los egipcios elaboraban sus perfumes y esencias mayormente con ingredientes de origen vegetal, mientras que para los ungüentos era común el uso de grasas de animales. Las materias primas eran tratadas de diferente forma dependiendo del uso que se le daba al producto resultante, los perfumes eran usados a modo de aceite o líquidos, mientras que el incienso era producido en forma de pequeñas bolitas las que se quemaban para perfumar los ambientes.

Las formulas magistrales con las que los antiguos egipcios elaboraban sus fragancias no han podido ser develadas por completo, solo hay especulaciones sobre las mismas ya que la información con la que cuentan los investigadores es poco clara.

En cuanto a los aceites, hubo una amplia selección, el marango más utilizada es, balanos, aceite de ricino, semillas de lino, sésamo, cártamo, y, en cierta medida, almendros y olivos. Según Teofrasto, que realizó un estudio a fondo de las sustancias aromáticas en un ensayo titulado sobre los olores, balanos fue el menos viscoso y con mucho, el aceite más adecuado, seguido de nuevo aceite crudo de oliva y aceite de almendras.

Una de las fragancias más famosas de aquéllos tiempos se fabricaba en la ciudad de Mendes en el delta, de donde se exportaba a Roma; este perfume estaba compuesto por aceite de balanos, mirra y resina, aunque posiblemente también contenía casia.

El ungüento Metopion también era muy usado por aquélla época, este estaba compuesto por aceite de almendras amargas, aceitunas verdes, cardamomo, mirra, semillas de balsamum, miel, gálbano, vino y resina de trementina. Esta pomada tenia fines terapéuticos, se la usaba para desinfectar la piel donde seguidamente se procedía a una intervención médica.

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