Los sueños en el Antiguo Egipto

Libro de los sueños

El mundo de los sueños siempre ha despertado el interés de la humanidad y, aún así, en nuestros días todavía no hemos sido capaces de llegar a comprender sus mecanismos y sus propósitos. En el Antiguo Egipto las cosas no eran muy diferentes a ahora en este sentido: les preocupaba bastante el intentar entender qué ocurría en el inconsciente.

A este respecto, uno de los descubrimientos más especiales que se han hecho en este campo se encuentra en el reverso de un papiro, y fue transcrito por el escriba Qenherjepeshef (también conocido como escriba Pentaur y cuya escritura ilegible desespera a más de un egiptólogo: dicho papiro contiene una lista de 108 sueños que fueron considerados en su momento por sus coetáneos como mensajes divinos, que guardaban el anuncio del futuro que le esperaba a aquél que los había soñado.

Según John Romer, el egiptólogo que se ha dedicado a su estudio, para los egipcios tenía un gran valor el ganar o perder, así como el miedo a que les faltase el alimento, a una muerte violenta o a una mutilación.

Tal era la importancia que les conferían, que también tenían remedios contra los malos sueños: para evitar las catástrofes anunciadas deberías comer nada más levantarte pan fresco y hierbas maceradas, mientras pronuncias las siguientes palabras:

“Ven hacia mí, ven hacia mí, madre Isis;
Mira, percibo lo que está lejos de mi ciudad”.

Algunas de las claves que manejaban para la interpretación de los sueños eran las siguientes: Si alguien se veía, por ejemplo, enterrando a un anciano, esto era interpretado como una buena señal ya que era identificado como un signo de prosperidad. Sin embargo si bebías cerveza era un augurio de sufrimientos o si, por el contrario, comías carne de cocodrilo, eso significaba que llegarías a ser funcionario.

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Categorias: Historia de Egipto




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