Nefertum, el dios egipcio de los perfumes

Perfumes

Todo parece indicar que, en el Antiguo Egipto, el sentido del olfato tenía una gran importancia llegando incluso a tal extremo que, para los egipcios, el placer venía transmitido por este sentido que se situaba muy por encima de los otros.

Este hecho se puede apreciar muy bien en los jeroglíficos donde, cada vez que encontramos una palabra o expresión que tenga que ver con el hecho de ser feliz aparece el icono de la “nariz”.

De la misma forma, la llegada de los dioses venía anunciada por un perfume dulcísimo, el conocido como “sudor divino” y es por ello por lo que también existía la creencia entre los egipcios de que estos recibían el soplo de vida proporcionado por las divinidades a través de la nariz.

También los templos debían de estar convenientemente perfumados, a base de incienso y mirra para honrar a las deidades; no en vano, el propio dios Amón ordenó a la reina Hatshepsut que “tanto el cielo como la tierra deben de estar bañados de mirra e incienso”.

Tal era su importancia, que el perfume contaba con su propia divinidad específica: Nefertum (“la flor de loto perfumada en las narices de Re”), por lo que siempre aparece representado con una boina adornada con una flor de loto.

Además, está documentado que en todas y cada una de las mesas que conformaban los banquetes, aparecía este tipo de flor a modo de decoración y muchas veces también hacen lo propio sobre la cabeza de los comensales. Algunas teorías apuntan a que la fijación por flor radica en el hecho de que estaba asociada con la resurrección, por lo que era una manera de no olvidar la vida que les esperaba tras la muerte.

Todo ello trajo consigo también que los griegos considerasen a los egipcios como verdaderos genios a la hora de fabricar y tratar perfumes, tanto en lo que respecta a conseguir mezclas refinadas como a su modo de conservación.

Foto Vía: Perfumes online

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Categorias: Mitologia egipcia




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