El dios Atum en la mitología egipcia

Osiris y Atum

Dentro de la mitología egipcia, Atum es un dios solar el cual estaba relacionado con la creación. En este sentido, su nombre significa “El que existe por sí mismo” y, por lo general, nos lo encontramos representado en la iconografía como un hombre que portaba la Corona Doble (uno de los símbolos distintivos de los faraones) o como un anciano con barba, aunque también era habitual que se le presentara con cabeza de carnero, con cabeza de langosta o como un ave fénix.

No obstante, el dato más curioso que es importante reseñar radica en el hecho de que fue el primer dios solar en ser representado con cuerpo humano, ya que durante las épocas anteriores todas y cada una de las divinidades poseían cuerpo y forma de animales.

Siguiendo lo que se nos dice en la cosmogonía heliopolitana, hay que decir que Atum nació del “océano primigenio” por propia creación (bien mediante la masturbación o a través de las lágrimas, la saliva, la sudoración u otro tipo de formas) y sus hijos, entre los que se encuentra los dioses Shu y Tefnut, conforman lo que se conoce como “enéada heliopolitana”.

Como se puede deducir, su lugar de culto más importante se localizaba en la ciudad de Heliópolis aunque también fue honrado en muchas otras como por ejemplo en Pithom, Meidum, Letópolis, Edfu, Heracleópolis, y en el oasis de Jarga, en este último a lo largo del conocido como periodo tardío de Egipto.

Por lo que respecta a los adjetivos y nombres con los que era conocido, los más destacados de todos ellos son el propio “El que existe por sí mismo”, “El del fin del Universo”, y “El perfecto”. Del mismo modo, se le asimiló al gran dios Ra bajo la denominación de Atum-Ra, y también con Ptah y en ocasiones con Osiris.

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Categorias: Mitologia egipcia




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